TEMA 1
LA PLANIFICACIÓN EDUCATIVA
1) El sentido de la planificación: por qué y para qué planificar.
Llamamos
planificación al instrumento con el que los docentes organizan su
práctica educativa, articulando el conjunto de contenidos, opciones
metodológicas, estrategias educativas, textos y materiales para
secuenciar las actividades que han de realizar[1].
Toda situación de enseñanza está condicionada por la inmediatez y la imprevisibilidad[2],
por lo que la planificación permite: por un lado, reducir el nivel de
incertidumbre y, por otro, anticipar lo que sucederá en el desarrollo de
la clase, otorgando rigurosidad y coherencia a la tarea pedagógica en
el marco de un programa.
Habitualmente, la planificación funciona
como una exigencia formal. En este sentido se la reduce a un mero
instrumento burocrático, y se la despoja de su función primordial, que
es la de guía organizadora y estructuradora de la práctica.
2) Componentes de una planificación.
Cuando
un docente diseña una clase necesita reflexionar y tomar decisiones
sobre aspectos que le permitan estructurar y organizar su propuesta:
fundamentos, objetivos, contendidos, materiales, metodología, evaluación
y bibliografía.
La fundamentación:
Justifica la selección de
contenidos y objetivos y explica brevemente el sentido de lo que se
hará. En ella se definen claramente los alcances del curso, se delimitan
los contenidos y su nivel de profundidad y se explicita la posible
articulación con otros cursos.
La fundamentación de una propuesta explicita su marco de referencia organizador[3].
Los objetivos:
Explicitan
la intencionalidad de las acciones que se proponen; las guían, las
orientan y expresan los logros que se pretenden. Son las aspiraciones
concretas y puntuales de la tarea cotidiana del docente.
En su hacer
diario el profesor propone situaciones de enseñanza que el estudiante
deberá resolver con los contenidos que se han desarrollado. El objetivo
de una clase indica claramente el problema que se quiere plantear al
alumno[4].
Hay diferentes formas de enunciar los objetivos y diferentes niveles de generalidad de los mismos.
¿Cómo es conveniente formular los objetivos?
· Expresar con claridad los aprendizajes que se pretende alcanzar.
· Dar cuenta de el/los temas que se van a estudiar y de las competencias que debe desarrollar el alumno.
· Utilizar verbos en infinitivo en su elaboración, que designen las acciones esperadas.
· Diferenciar los objetivos orientados hacia el alumno de los objetivos que el docente platea para su clase.
Por ejemplo, se pueden formular objetivos de la siguiente manera:
Que el alumno sea capaz de:
-Integrar los conocimientos desarrollados en el curso para la resolución de problemas planteados
-Reconocer las características de un preparado
-Describir la morfología de un hueso
-Profundizar en la importancia de un tema en el marco de la asignatura
Objetivos de clase:
-Profundizar en la importancia de un tema en el marco de la asignatura
-Promover el trabajo en equipo a partir del uso de estrategias de trabajo grupal
-Proporcionar materiales para la indagación sobre el tema desde distintas fuentes de información.
Cabe
aclarar que, durante una clase, siempre se persiguen y logran
objetivos, aunque no se los haya formulado. Lo importante de su
explicitación es dar coherencia y seriedad a la propuesta y su puesta en
práctica.
Lo central de un objetivo es que dé claridad sobre lo
que se hará como también lo que será posible de resolver con el
desarrollo de la práctica.
Los contenidos:
Son un conjunto
de saberes, un recorte arbitrario de conocimientos de un campo
disciplinar, que se considera esencial para la formación del alumno.
Los
contenidos se seleccionan en función de la propuesta formativa en la
que se insertan, ya que la misma orienta su desarrollo y articulación
con otros contenidos (de cursos correlativos y posteriores, por
ejemplo).
La organización y distribución de contenidos en el tiempo
debería tener en cuanta el peso de los mismos, su importancia y
prioridad en el aprendizaje del alumno.
En el nivel universitario lo más frecuente es que los contenidos se organicen por disciplinas[5], y se ordenen priorizando las articulaciones y la lógica interna de los conocimientos de un campo específico.
Existen
varias formas posibles de organizar y secuenciar los contenidos en el
marco de un programa: en unidades didácticas, en bolillas por temas, en
ejes temáticos más generales o alrededor de problemas, entre otros.
Es
importante recordar que los contenidos de la enseñanza representan una
selección intencionada que se hace a la luz de un proceso de formación
que se desea para el alumno. Su adecuada presentación requiere
organizarlos, distribuirlos y secuenciarlos en función de los objetivos
planteados y de los tiempos disponibles.
Los materiales:
Como
materiales o recursos didácticos se entiende la selección de textos
para los estudiantes, la elaboración de fichas o guías de trabajo, la
presentación de diapositivas o filminas con esquemas, dibujos o
explicaciones, el uso de preparados y material fresco, la formulación de
problemas o casos clínicos, etc.
Todos ellos sirven como apoyo o
soporte intelectual de lo que enseña el docente y proporcionan
información para la enseñanza de la disciplina.
La metodología:
Es
el momento de la planificación en el que el docente piensa cómo enseñar
los contenidos que se propuso, en función de los logros formativos que
busca.
Al pensar la resolución metodológica de una propuesta, se
intenta dar respuesta a preguntas como: ¿cuál es la forma más adecuada
para desarrollar un tema?, ¿cuál es la estrategia para movilizar y
motivar a los estudiantes, a fin de que puedan aprender mejor?
Es importante tener en cuenta que en una clase se pueden pautar momentos diferentes:
· uno dedicado a la presentación del tema y de la forma de trabajo,
· otro dedicado al desarrollo de tareas por parte de los alumnos y del docente,
· otro a la sistematización de información y elaboración de conclusiones y
·
otro orientado al relevamiento de información que permita analizar el
desarrollo de la clase y, con posterioridad, introducir ajustes si fuese
necesario.
En la resolución metodológica de una clase se ponen en
juego dimensiones relacionadas con el tipo de conocimiento, con los
estilos del docente y con las diferentes formas de aprender y tipos de
aprendizaje de los alumnos.
Entre las estrategias más frecuentes
podemos mencionar la clase magistral, el uso de técnicas grupales,
talleres, seminarios, trabajos prácticos, aula laboratorio, etc.
La propuesta metodológica es el conjunto de estrategias y tareas que se propondrán para llevar adelante la práctica educativa.
La evaluación:
Para
pensar la evaluación es propicio preguntarse ¿qué entendemos por
evaluación?, ¿por qué es importante evaluar?, ¿qué aspectos evaluar y
qué hay que tener en cuenta?, ¿qué tipos de evaluación podemos
proponer?. Estas, entre otras, son algunas cuestiones sobre las deberían
reflexionar los docentes.
La evaluación educativa es una herramienta
generadora de información útil respecto de la calidad de la propuesta
de enseñanza y del proceso formativo que se busca desarrollar en los
alumnos. Es decir que da cuenta de los logros y dificultades de la
práctica educativa para analizarla, comprenderla, y mejorarla.
Implica:
· Describir y recoger datos a través de diversos procedimientos.
· Comprender y explicar su objeto.
· Valorar y emitir un juicio de valor.
· Ayudar a la toma de decisiones.
La
evaluación no puede ser acotada ni a un sistema de acreditación, ni a
un sistema de calificación, ya que es un proceso amplio, complejo y
profundo.
Es frecuente que se confunda evaluación con acreditación.
Esta última, debe ser entendida como un proceso paralelo y estrechamente
vinculado a la evaluación, que procura constatar, a través de
evidencias, el aprendizaje de los estudiantes.
Asimismo es habitual
que la evaluación sea identificada con la medición o cuantificación de
los aprendizajes. Esto resulta problemático porque el comportamiento
humano es difícil de cuantificar; por ello se hace necesario definir
criterios de estandarización. Ejemplo de esto es la utilización de
calificaciones numéricas, lo que significa poner en un código arbitrario
y establecido las evaluaciones realizadas.
La evaluación es entonces
una acción que se ejerce diariamente y consiste en la emisión de un
juicio de valor según parámetros de verdad considerados correctos. No es
neutral, sino que supone una lectura orientada7. Es decir que el docente evalúa desde un marco conceptual propio, que sustenta una concepción de evaluación determinada.
Es importante tener claro :
¿Qué queremos evaluar y para qué?, aquí estamos mirando los objetivos que nos propusimos, como también la dimensión axiológica.
¿Cómo vamos a evaluar?, alude a los instrumentos más adecuados para obtener la información que se está buscando.
¿En qué momento evaluar? Aquí es importante articular con los contenidos planteados y la metodología propuesta.
¿A
quién se evalúa? ser conciente del aspecto que se quiere evaluar
(propuesta, aprendizaje de los estudiantes, materiales utilizados, etc.)
Cuando
se piensa la evaluación es muy importante no perder de vista la
coherencia interna de la propuesta pedagógica, ya que la información
proporcionada permite tomar decisiones encaminadas a la mejora de la
misma. Los objetivos, los contenidos, la metodología y la evaluación
constituyen una totalidad con sentido, orientada hacia la formación de
los estudiantes.
Según sea el objeto a evaluar, se emplean diferentes
instrumentos: observaciones, registros, entrevistas, encuestas,
memorias de clase, son apropiados para evaluar las propuestas
pedagógicas; mientras que, pruebas escritas, trabajos, preguntas orales,
resolución de problemas, son frecuentes para evaluar a los estudiantes.
La bibliografía:
Son los textos que dan apoyo teórico tanto a la planificación, como al desarrollo de la propuesta.
Es
importante que se defina qué textos/libros son considerados básicos, y
cuáles son considerados complementarios. Esta información debe estar al
alcance de los estudiantes.
[1] Ander Egg, E. (s/f): La Planificación Educativa. Ed. Magisterio del Río de La Plata.
[2]
“Como ocurre con todas las prácticas sociales, la práctica docente no
es ajena a los signos que la definen como una práctica compleja.
Complejidad que deviene, en este caso, del hecho de que se desarrolla en
escenarios singulares, bordeados y surcados por el contexto. La
multiplicidad de dimensiones que operan en ella y la simultaneidad desde
la que éstas se expresan tendrían como efecto que sus resultados sean
en gran medida imprevisibles” (Edelstein, G y Coria, A (1995): Imágenes e
imaginación. Iniciación a la docencia. Kapeluz, pág. 17). Según se
desprende del planteo de la autora, el desarrollo de la práctica obliga a
tomar decisiones en forma inmediata, que muchas veces superan los
marcos contemplados en la planificación.
[3] Ander Egg, E. Op. Cit.
[4] Gvirtz, S. y Palamidessi, M. (s/f): El ABC de la tarea docente: curriculum y enseñanza. Aique primera edición, pág. 188.
REALICE UN ANÁLISIS.
ESCRIBALO A MANO EN HOJAS CARTA.
FECHA DE ENTREGA JUEVES 12 DE JULIO
LA HETEROEVALUACIÓN
ResponderEliminarEs la evaluación que realiza una persona sobre otra respecto de su trabajo, actuación, rendimiento, etc. A diferencia de la coevaluación, aquí las personas pertenecen a distintos niveles, es decir no cumplen la misma función. En el ámbito en el que nos desenvolvemos, se refiere a la evaluación que habitualmente lleva a cabo el profesor con respecto a los aprendizajes de sus alumnos; sin embargo también es importante que la heteroevaluación pueda realizarse del alumno hacia el profesor ya que no debemos perder de vista que la evaluación es un proceso que compromete a todos los agentes del sistema educativo.
La heteroevaluación es un proceso importante dentro de la enseñanza, rico por los datos y posibilidades que ofrece y también complejo por las dificultades que supone enjuiciar las actuaciones de otras personas, más aún cuando éstas se encuentran en momentos evolutivos delicados en los que un juicio equívoco o "injusto" puede crear actitudes de rechazo (hacia el estudio y la sociedad) en el niño, adolescente o joven que se educa.
La Heteroevaluación, se manifiesta centrada en los sujetos que participan en el proceso, profesor y estudiantes de forma individual y como una apreciación hacia los otros sujetos que son evaluados. Esta es una evaluación esencialmente externa en tanto que los sujetos evalúan a los restantes participantes a partir de modelos o patrones de resultados que conciben, sin embargo para concebir este patrón el sujeto ha tenido necesariamente que autoevaluarse, pues cada sujeto para realizar una valoración debe partir de sus criterios, por lo que se manifiesta la dialéctica entre lo externo y lo interno aunque predomina el carácter externo.
En este eslabón consideramos la evaluación que hace el profesor de cada uno de los estudiantes así como la que hace cada estudiante del profesor y de cada uno de los restantes estudiantes.
La heteroevaluación tiene un carácter individual y se realiza cuando cada individuo, de acuerdo a su patrón de resultados, evalúa a los restantes participantes, patrón que construye éste desde sus referentes y propósitos, pero que si no ha habido una rigurosa evaluación interna y si no se han negociado criterios, los juicios que toma como punto de partida pueden ser superficiales y por tanto los juicios que elabora y el concepto a que arriba pueden ser imprecisos y hasta falsos, esto sería una evaluación parcializada que hace desde su lado el profesor y desde otro lado cada estudiante.
Se entenderá por patrón de resultados del profesor los logros y realizaciones que éste ha estructurado como expectativa al estudiante a partir de sus referentes.
Como patrón de resultados del estudiante, los logros y realizaciones alcanzados por éste hasta ese momento del proceso y que él delimita y elabora a partir del contenido que se ha apropiado y de los objetivos que se va trazando.
AUTOEVALUACION
ResponderEliminarSe produce cuando un sujeto evalúa sus propias actuaciones. Es un tipo de evaluación que toda persona realiza de forma permanente a lo largo de su vida. Por ejemplo, frecuentemente tomamos decisiones en función de la valoración positiva o negativa de un trabajo realizado, de la manera como establecemos nuestras relaciones, etc.
Mediante la autoevaluación los alumnos pueden reflexionar y tomar conciencia acerca de sus propios aprendizajes y de los factores que en ellos intervienen. En la autoevaluación se contrasta el nivel de aprendizaje con los logros esperados en los diferentes criterios señalados en el currículo, detectando los avances y dificultades y tomando acciones para corregirlas. Esto genera que el alumno aprenda a valorar su desempeño con responsabilidad.
Como observamos en el Diseño Curricular, muchas de las competencias educativas implican que el alumno sea capaz de “valorar” el patrimonio artístico y cultural, la riqueza lingüística, las actitudes solidarias, etc. en las diferentes áreas. Para aprender a valorar, el único camino existente es practicar valoraciones en distintas circunstancias y en relación con diferentes ámbitos. Una forma de evaluación es la autoevaluación del propio trabajo y la propia actividad. Por eso, en este caso la autoevaluación se convierte es un procedimiento metodológico para alcanzar una de las competencias educativas previstas, que el alumno sea capaz de valorar.
Sin embargo, al tratar la autoevaluación en el terreno educativo, hay que considerar la convivencia de introducir su práctica de manera gradual hasta que el alumno se habitúe a ella. El alumno es capaz su propia labor y el grado de satisfacción que le produce; pero la complejidad con que lo haga dependerá de su madurez-.